Ese día tenía pensado dormir hasta tarde, pero llegó mi papa en la mañana cerca de las 11:00am para decirme que iríamos al Parque Bicentenario con los perros y que si yo quería que el Toby fuera, tendría que ir con ellos.
No habían muchas opciones para ese día así que opte por ir, el problema es mi perro, que en los viajes de más de dos minutos arriba del auto se marea y vomita. Pero no me importa porque igual lo amo.
Salimos de la casa como a las 16:28, subimos a los tres perros al auto, Zuko que era mi perrito labrador, al Chico que es el salchicha y al Toby.
Prepare los potes con bolsa para mi perro en el cual pudiera vomitar, lo cual fueron dos veces en el camino.Al llegar al parque, este estaba repleto de familias con sus mascotas jugando o comiendo algunos aperitivos.
El Toby nunca aprendió a socializar con otros canes, pero si les quitaba sus juguetes y se ponía a jugar con las familias de cada uno de ellos.
La verdad es que ese día tomamos todos una siesta mientras que los perros jugaban. Estaban tan vueltos locos que corrían por todas las hectáreas de aquel lugar.
Cuando despertamos a mi papá se le ocurre que fuéramos a comer al starbuks y luego a la casa.
Al llegar estábamos demasiados cansados y la verdad es que fuimos para escribir esta bitácora pero no sucedió nada, ya que me dormí en toda la salida pero logré sacar algunas fotos.
Llegamos a casa y lo único que quería era ver una película, la cual no pude ver porque me quedé dormida.
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